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Ronaldinho no es recuperable… porqué aún no está acabado
Septiembre 26, 2007, 6:33 pm
Archivado en: A ojo de buen cubero, Barça, Opinión

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Por Alejandro Cubero

Déjenme romper una lanza en favor de Ronaldinho. Parece fácil, pero creánme, vivimos tiempos de guerra. De espada y pared, de palabrería y rumor, de ataque sin argumento. Actuamos sin pensar, olvidando las razones para dar rienda suelta a las pasiones. Nos erigimos en moralistas cuando antes aplaudíamos sin cesar y obviábamos lo negativo, vendando nuestros ojos a una realidad que siempre ha estado ahí.

 En Barcelona tenemos un gran problema. Siempre hemos tenido a los mejores. Bueno, casi siempre. Pero estamos acostumbrados al caviar, malcriados por nuestro exigente gusto por el buen fútbol. Y por eso, como llorones niños pequeños, tiramos nuestro juguete al suelo cuando nos cansamos de ellos, esperando que nuestra protectora madre nos regale un divertimento mucho mejor. Somos una afición que pierde la paciencia con facilidad, que murmura y susurra miedosa al más mínimo error de sus ídolos, pero lo que es peor, que olvida rápidamente.

 Y esto ha ocurrido con el crack brasileño. Él fue el artista que hace cuatro años aceptó venir a un Barcelona desinflado, bochornoso, débil y sin presencia en Europa. Éramos un equipo de segundo nivel que realizaba fichajes de tercera categoría. Alfonso, Gerard, Petit, Overmars, Dutruel y De la Peña eran el choped vendido a precio de jamón ibérico. Y él, perseguido por un Madrid entonces poderoso y el siempre prestigioso Manchester United, aceptó la propuesta menos esperada.

No sé si recordais lo siguiente, pero yo sí. Goles, espectáculo, sonrisas y jugadas que hacía tiempo que no se daban en la verde moqueta del Camp Nou. No olvidaré como la gente se levantaba de sus asientos para animar al joven jugador en cada saque de esquina, y como su nombre era coreado y aplaudido hasta en el mismísimo Bernabeu. ¿Podeis olvidar aquello? Yo no.

Ronnie no está bien; Cierto. Está atravesando una racha de desconfianza y mal estado de forma; También. Sonríe menos, y eso siempre es negativo en cualquier persona. Porqué Ronaldinho, por muy rico y famoso que sea, por muchas natillas que coma y por más diamantes que sus lóbulos aguanten, es una persona. Un joven veinteañero, con los miedos, retos, desencantos y desconfianzas que eso comporta.

 Pero es más fácil lanzarlo al aire cual muñeco de trapo y acogernos a Messi, Iniesta, Bojan, Dos Santos, o cualquier nombre exótico que aparezca en bandeja. Podemos ilusionarnos al extremo con Abidal o Touré, y animar a Milito. Podemos dar a Henry, Robben o Eto’o el crédito que no damos al brasileño por hacer lo mismo sobre el terreno de juego. Incluso podemos abuchearle y llamarle juerguista, sin saber si esos rumores que corren son ciertos o no. Criticamos al corazón rosa, pero nos comportamos como Carmeles de pocamonta. E incluso podemos acabar realizando un linchamiento conjunto, como ha ocurrido con otros tantos jugadores, y enviar sus restos aún vivos al Chelsea o Milán. Pero él apostó por nosotros cuando los débiles, corruptos, caóticos y desmelenados éramos nosotros mismos. Confiemos ahora en Ronaldinho antes de que sea demasiado tarde… para nosotros.



Un recorrido por la Champions
Septiembre 18, 2007, 3:14 pm
Archivado en: Barça, Champions, La verdad está ahí fuera, Ligas Internacionales, Opinión

Por Sergi Falcó

 

Hoy el balón rodará, por fin, observado por la orejona. ¡Y bien que rodará! Un Madrid en racha se enfrenta a un Bremen tocado, siempre duro pero por el que hoy no apostaría. Si aprecian la táctica y el juego desde banquillos, tampoco se pierdan el Porto – Liverpool, con el maestro Benítez impartiendo clases de cómo dosificarse en Europa, en frente de los portugueses, que tienen el oficio y la tradición de un Milan pero el lastre de jugar habitualmente con Os Beleneses y demás equipos de quinta fila. Lo mismo le ocurrirá al Benfica de Camacho. El murciano no llega al nivel estratégico de Benítez, pero es especialista en darle aire fresco al juego de sus equipos. Además, los pocos pilares que le quedan al Benfica dentro del campo pueden mezclar los conocimientos de Camacho con los de anteriores místers del más alto nivel: Koeman, ‘Trap’, etc. El Milan, por su parte, es envidiable. Todos saben a lo que juegan, son pacientes, expertos y tienen esa ’self-confidence’, esa autoestima que les hace capaces de ganar hasta al Sevilla.

Súper Sevilla contra ‘Cesc Pistols’

 Para mí, el Sevilla es el equipo que, en los últimos meses, mejor ha jugado en todo el continente. Pese a ser doble campeón de UEFA, aún es un aspirante a todo, en Liga y Champions, y eso juega en su favor. Quiero decir que ningún grande, por prestigio, se le cerrará atrás, y en Liga nadie le tiene el miedo que se le tiene al Barça. Pero no hay que quitarle mérito al trabajo de los andaluces. Hoy dice el mejor lateral derecho de la actualidad, Daniel Alves, que no hay muchos partidos de mejor ver que el que les enfrentará a los Gunners. Le doy toda la razón: da lo mismo Keita que Poulsen, Drago que Fazio, Maresca que Renato o Duda que Capel -qué pedazo de crack va a ser éste con un poco de suerte-; y hasta Kanouté parece más desequilibrante que el mismísimo Henry.

El Arsenal es mi debilidad. Cómo me alegro de que sean líderes de la espectacular Premier -prometo un post que trate íntegramente el fútbol inglés-, por encima del férreo Chelsea, del poderoso Manchester o del calculador Liverpool. Además, los antiguos pesos pesados del equipo lo fueron abandonando, bien por interés personal, bien por decepción con la ‘ambición de Wenger’. “Chúpate esa, Freddie”, debe estar pensando el artesano frencés -Ljungberg acusó al entrenador que lo vio crecer como futbolista de no ser un ganador-. Y es que, si el Sevilla se lo debe todo a Monchi y a Caparrós -con el permiso de Juande Ramos, que ha sabido continuar la faena-, el Arsenal ha visto su mejor fútbol con Arsène Wenger: el ocaso de Wright, la madurez de Bergkamp, la explosión de Anelka y las carreras de los tres fantásticos -Pirès, Vieira y Henry- cobraron un sentido gracias al trabajo de este entrenador. El papel que les otorgó en el equipo y la confianza que les dio han hecho de los Gunners la mejor escuela de fútbol de primer nivel.

Pero hoy ya nadie creía en ellos, hasta equipos inferiores como Tottenham o West Ham les acusaban de haber bajado un peldaño su calidad, de haber perdido la grandeza por tanta crianza de jóvenes perlas. Pues de nuevo, se han tenido que callar, sobretodo gracias a un jugador: Cesc Fábregas. Qué bueno es. Buenísimo, y me parece una injusticia que ningún niño español pueda ver sus partidos cada semana y decir: éste es mi ídolo. En la Premier, Cesc lleva tres años rindiendo a un nivel altísimo, y en el pasado campeonato fue escogido -junto a Arteta, otro olvidado de Aragonés y del aficionado español- como uno de los cinco mejores jugadores del campeonato local. Este curso viene siendo algo así como el Sneijder de la Premier: es medio pero cada semana mete goles y le da la victoria a su equipo. Pero Cesc es mejor que Sneijder -excepto a balón parado-. Cuando juega con su equipo, Cesc es -me atrevo a decirlo- el mejor centrocampista del mundo a día de hoy. Con la selección es otra cosa…en fin, ese equipo no se merece que hablen de él.

 Cesc Pistols, como lo conocen ya en Londres, tiene, además, una buena y joven compañía. Robin Van Persie -RVP o como dice Montes, Mr.Persianas- es un pedazo de artista, uno de esos rebeldes del fútbol que suele captar Wenger, su nuevo, joven e inexperto -pero más incisivo- Bergkamp. Kanu también tiene heredero, el trabajador Emmanuel Adebayor; y con Pires, más de lo mismo. Rosicky es ahora el que da los pases y el que pone la elegancia. Ljungberg quizás se ha ido porque el bieloruso Hleb corría más que él y daba más miedo al rival. En defensa, Adams, Campbell y compañía dejaron el listón bien alto, pero Sagna, Senderos, Touré, Eboué o Gallas dan mucha seguridad. Por lo demás, nadie defiende tan bien como Vieira en la medular, nadie define como Ian Wright ni nadie domina el juego como ‘Titi’ Henry; pero Cesc tiene el dorsal y los galones del primero, el carácter ganador del segundo y ya hasta celebra los goles como el actual crack azulgrana. Sin duda, mañana nos espera un partidazo en Londres.

Y Barça – Lyon, qué espectáculo

Al Barça le esperan dos partidazos esta semana. Es decir, en siete días podemos estar igual que hoy -con críticas por todas partes pero algo de esperanza-, hundidos o bien por las nubes. El primero es el debut en la máxima competición europea ante el gran campeón francés, el Olympique de Lyon. Analizaré primero a los franceses, que de los azulgranas hay tanto que hablar que me perdería. El Lyon volverá a ganar la liga, digo yo. Sí, sí, aunque empezara mal, ya está muy arriba y no tardará en irse de sus perseguidores en la Ligue 1.

 Año tras año, el Lyon pierde efectivos, pero nunca ve mermado su juego. Edmílson, Essien, Diarra, Carew, Malouda y Abidal han llegado a ser piezas clave y ya no están, pero el equipo se recupera. El inicio de este curso dio el primer susto al Olympique, que veía como su banda izquierda se había debilitado enormemente -Grosso no es ni será una décima parte de lo que Abidal ha llegado a ser, y Malouda tampoco tiene sustituto en Keita, almenos de momento-. Además, Baros nunca acabó de explotar y el juego de los franceses dependía en demasía de un centro del campo con tres clones: Juninho, Kallstrom, Bodmer y Toulalan. Los cuatro la tocan y distribuyen, y sólo tienen mínimas diferencias en el juego a balón parado, donde Toulalan no está al nivel de los otros demás y en defensa, donde pasa lo contrario. La solución fue algo nuevo que pocos se esperaban. Jóvenes todavía, muy jóvenes, explotaban Karim Benzema y Hatem Ben Arfa. Estos dos jóvenes delanteros le han dado un lavado de cara al ataque de los galos y ya levantan pasiones. Benzema es un tanque demasiado inteligente, algo así como un Trezeguet más potente. Sólo es cuestión de tiempo que le supere en muchas facetas del juego. Ben Arfa es más bien un jugón, un tipo que arrastra a defensas y arriesga en ataque, esperemos que no pierda ese descaro.

 El Barcelona no está tan mal como dicen, pero tiene un problema muy difícil de superar desde la final de París. El problema es que todo el mundo lo toma como modelo, lo ve como el equipo perfecto. La prensa, el entorno y el aficionado, por tanto, presionan para que sea así; pero el Barcelona, como todos los equipos de la historia, no es la escuadra perfecta. Y esa es la base de todos los detalles criticables del Barça, el resto es puta especulación, como todo el texto que sigue a esta línea.

Me explico -y el Lyon me va muy bien para explicar esto-: los azulgranas tienen defectos, como todos. El comienzo de la temporada del Barça ha sido, de hecho, como lo vivieron en Lyon. El primer obstáculo en cada partido es el autobús que ponen los rivales en el área. Contra Osasuna vi un hecho histórico, raro como un perro verde: era Pandiani, que defendía. Al Lyon le pasó lo mismo pero le perdieron el respeto demasiado rápido. Con el Barça eso no pasará porque siempre hay grandes nombres sobre el campo. La solución del Lyon, los jóvenes: ¡qué casualidad! Benzema y Ben Arfa; Giovani y Bojan. Cosas de la vida, aunque no creo que se les deba forzar tanto a los canteranos culés como se ha hecho con los franceses, que cuentan con más años de experiencia.

Qué más, que más…por ejemplo, el problema del que hablaba en la medular del Olympique. Cuatro cromos iguales, me suena mucho. Deco la toca, Xavi la toca, Iniesta la toca, Touré la toca. Vale, el africano es distinto, más lento, más alto, a ratos más defensivo y con un cañón. Pero son un estilo de jugador parecido, con lo que es fácil confundir papeles. ¿Quién debe construir el ataque? A veces parece que todos esperen que lo haga otro. Tenemos el centro del campo con más calidad del mundo, pero nadie conoce su papel. En el Sevilla, Poulsen y Keita la roban, Duda las pone, Navas y Alves salen disparados por las bandas y Maresca y Renato entran desde la segunda línea. Cada uno tiene un rol específico -y espíritu de sacrificio, que algunos, aunque pocos, del Barcelona se lo dejan en casa-. En el Arsenal, Gilberto las roba, Rosicky reparte, Hleb corre y Cesc lidera y entra a definir. Incluso el Madrid adquiere un orden. Diarra, quieto en el círculo central, la roba y la suelta; Robinho desequilibra; Drenthe se desgasta; Sneijder reparte y clava las faltas y Guti da el último pase.

También me servirá comparar con los gunners. Mientras buscaba información sobre el Arsenal, he visto que varios blogs de supporters de los de Wegner coincidían en la clave del buen juego de su equipo. La marcha de Henry. En realidad, el Arsenal lleva ya unos seis meses sin Henry, y los jugadores demuestran que nadie es imprescindible en este mundo. Lo que argumentan los aficionados es que, poco a poco, el resto de jugadores han perdido ese vicio de jugar para el crack. Cesc ya dijo en una entrevista que, al principio, siempre buscaba a ‘Titi’ para darle el pase, y que él mismo le enseñó a quitarse esa manía. Hleb, por el esquema de juego del Arsenal a veces se topaba con un Henry caído a la banda que le obligaba a marcharse al centro, de modo que aprendió a cambiar de opción sobre la marcha. Ahora, sin él, Cesc la pasa a quien mejor colocado está, porque el crack es él, y Hleb está acostumbrado a variar de jugada constantemente, ya no busca sólo la banda. En el Barça, sin embargo, ¿quién es el crack? Yo digo que hoy, el que marca el esquema de juego culé es Ronaldinho. Sin él, el ataque de tres, encajonados, cambiaría con casi total seguridad, y todos se buscarían un modo de evolucionar otras facetas del juego. No digo que se tenga que vender a Ronaldinho, porque es el jugador más decisivo del Camp Nou, pero si las cosas se tuercen, habría que hacer una reflexión. Quizás toque cambiar de estilo, y el problema que hay ahí es que, si se fuera Ronaldinho, muy probablemente los mismos jugadores harían recaer el peso del juego en otro atacante, llámese Deco, Eto’o, Messi o Henry. ¿Qué hacer? No lo sé ni entraré a discutirlo, aunque lo mejor sería aprender a vivir con ello y usarlo en nuestro favor, que también se puede.

Cambio de tema. Alain Perrin parecía, como Rijkaard, un entrenador con ideas ofensivas y sentido común, pero pronto le empezaron a cuestionar su incapacidad para resolver problemas de estrategia. Al holandés, al que supuestamente Laporta ha dado un ultimátum, le ocurre lo mismo por muchos motivos: es difícil resolver  estrategias de ataque ante defensas de ocho, tiene demasiados cracks, mucha presión mediática, etc. Al final, Perrin se salió con la suya a base de confianza. El Lyon afrontó un par de partidos complicados y los ganó; y ahora, de momento, todo es coser y cantar. Así va el fútbol, a rachas. El Barça no será una excepción y los resultados se habrán vuelto óptimos en caso de ganar dos encuentros dificilísimos como el de Champions y el del sábado ante el gran Sevilla -la clave es trabajar la defensa y contra los grandes, el ataque saldrá solo-.

Ya acabo, estos problemas no son significativos, no pierden partidos. La desgana y la falta de trabajo sí lo hacen, pero sobretodo se ha de achacar a la presión de ser ‘el equipo perfecto’ y al modo de encarar los partidos de los rivales, que llevan tres años estudiando cómo parar al F.C.Barcelona y ya saben hacerlo. Dos empates a cero son lamentables, sí, pero eso mismo no puede suponer el fin de un Barça triunfal, y espero que en Champions se empiece a demostrar. Mientras tanto, ¡que siga el espectáculo!



Los males del Barça
Septiembre 17, 2007, 12:14 pm
Archivado en: A ojo de buen cubero, Barça, Entrenadores, Liga española, Postpartido

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Por Alejandro Cubero 

Dicen que un equipo es el reflejo de su entrenador. Hoy por hoy, es la principal explicación que logro encontrar al tan desesperanzador inicio de liga para el Barcelona. Pero no nos precipitemos.

En primer lugar debemos tener en cuenta que la plantilla está mermada de hasta cuatro de sus jugadores titulares. Messi, Eto’o, Puyol y Márquez fueron baja para el partido en Pamplona. Si a esto le añadimos que Henry no se encuentra aún en su mejor nivel para llevar al equipo sobre sus espaldas en una plaza tan complicada, que Milito y Thuram hoy por hoy no deberían ser la pareja de centrales (a falta de Puyol, debe ser Márquez y uno de los dos), y que Giovanni y Bojan aún no tienen la experiencia necesaria para estas lides, la cosa se complica.

También es cierto que la presión del entorno por el buen arranque liguero del máximo rival es asfixiante. Tres de tres en el conjunto liderado por Sneijder (muy bueno, sí, pero ahora parece el mismísimo Pelé) establecen esa serie de comparaciones tan odiosas para el culé de bocadillo y puro. Si bien es patente que los blancos han tenido un inicio demoledor, dos de sus encuentros los ha disputado en casa, ante el siempre balsámico Atlético y el adolescente Almería, mientras que su única salida fue al Madrigal, en una pachanga ante un Villareal de juguete, que no fue ni su propia sombra. El Barça, por el contrario, ha disputado únicamente un encuentro en su feudo, con victoria fácil ante el Bilbao, que en mi opinión será un aspirante a puestos cercanos al infierno de Segunda. Pero sus dos partidos en campo ajeno, ante Racing y Osasuna, resultan de aquellos siempre incómodos y complicados de superar con calidad y juego.

Pero hasta aquí llegan las posibles excusas. En mi opinión creo que la época de Rijkaard en el banquillo culé ha terminado. A no ser que haya un replanteamiento por parte del míster azulgrana. Veámos el porqué.

Frank ha demostrado en estos años una enorme gestión de la plantilla, hecho que le diferenciaba claramente de otros entrenadores como Mourinho, superiores a él en cuanto a planteamientos tácticos. Pero Rikjaard ha ido perdiendo frescura, vitalidad, y su imagen es ahora la de un general decaído, malhumorado, apesadumbrado e incluso desquiciado en algunos momentos. Esto dista del Frank “buenrollista” y desenfadado, comunicativo y cercano con la prensa. De la sonrisa hemos pasado al ceño fruncido. Y esto su equipo lo nota y lo reproduce. El banquillo del Barça en el Reyno de Navarra parecía un funeral de Estado en directo.

Además, parece haber perdido el norte con los cambios. Parece realizarlos más en base a un sistema de rotaciones aleatorio (tiro y el dado y a ver que toca…) que en respuesta a una lectura del partido. No hablaremos de sus cambios en Sandander (más de lo mismo) e incluso en el Camp Nou, cuando mejor jugaba el equipo y que pudo costar un disgusto. Ante Osasuna aún trato de explicarme el porqué de la entrada de Oleguer por Zambrotta. El defensa catalán es esa clase de jugador al que aplaudimos cosas que en el italiano de barba perfecta, Silvinho o Abidal censuraríamos. De Belletti no hablemos, porqué lo quemamos por mucho menos. Realiza torpes incorporaciones sin peligro alguno, que aplaudimos como si de un alevín poco meritoso para este deporte se tratara. Y Rikjaard, al que sospecho que padece un caso grave de nacionalismo made in ERC, confía en él como revulsivo. Es decir, cuando el equipo necesita ir arriba, él saca a un lateral con madera de central puro.

Y aunque seguramente mi compañero, el maestro Alvy Singer, me censure, creo que también erró al quitar a Ronaldinho de la moqueta. El 10 del Barça es esa clase de jugador-imán, que atrae a dos o tres jugadores contrarios cada vez que tiene el balón o se mueve cerca del área. Esto en el fútbol no tiene precio. Un jugador que provoca tanto miedo como para prescindir del marcaje a otros es algo tan beneficioso como aprochable. Sin hablar, claro está, de los espacios creados por los movimientos de esos defensas. Lo que ocurre es que ese efecto involuntario beneficia a otros jugadores, como Messi, Eto’o, los laterales o antes Giuly. Claro está que si optas por prescindir de Ronaldinho y dar entrada a Xavi, todo eso se viene abajo, y es Henry el único que acapara los marcajes de la zaga rival. Por no mencionar, por supuesto, que por muy mala que esté siendo la actuación el brasileño, es de los pocos jugadores que puede desnivelar el encuentro en una jugada, con una diagonal, una lanzamiento de falta o un pase increíble. Es en su cambio cuando Rijkaard renuncia a ganar.

Su última decisión, la de dar entrada a Bojan por Dos Santos, es acertada, pero tardía. Gio estaba desaparecido desde ya hacía muchos minutos atrás, y dar entrada al joven delantero a falta de diez minutos para la finalización es hacer un cambio de cara a la galería.

Con esto no quiero criticar al entrenador de forma gratuita. Pero el holandés debe replantear su actitud si quiere que él mismo y su equipo sean el conjunto que maravilló al mundo. Es tan sólo la tercera jornada, pero la mecha de Rijkaard parece consumirse con demasiada velocidad. Precisamente lo que le falta al juego del Barcelona, velocidad. Y ganas. Y volverse a sentir ganador. Se ha acertado en todos los fichajes. Abidal es el mejor lateral visto desde Roberto Carlos. Touré se ha ganado los aplausos de la crítica, y Milito y Henry no necesitan presentación. Dos Santos y Bojan aportan la calidad que Saviola, Ezquerro y Gudjohnsen no han podido ofrecer, siendo alternativas de lujo. La secretaría téncica se ha desprendido de algunos jugadores que restaban más que aportaban. Y Messi se encuentra hoy junto a Kaká entre los dos mejores jugadores del mundo. ¿Qué falla entonces? Volvamos a un inicio. El equipo es, simplemente, la imagen y reflejo de su entrenador. Despierta Rijkaard.

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Ladies and Gentlemen, hagan sus apuestas
Abril 23, 2007, 8:58 pm
Archivado en: ACB, Barça, Basket, Más allá del futbolín, NBA, Opinión

Por Sergio Morales

Llegó el momento cumbre de la temporada de baloncesto 2006-2007, tanto en la ACB como en la NBA.

El Barça ha crecido al ritmo una erección de Nacho Vidal

En estos lares los playoff están a punto de comenzar; prometen ser de los más ajustados de los últimos tiempos: Real Madrid, Tau Vitoria, Winterthur Barça, DKV Joventut y Akasvayu Girona van a por todas. De nada sirve la temporada una vez estás clasificado en Playoff; el más grande puede ser eliminado de forma humillante por el que se coló in extremis en la eliminatoria.

En Europa la Final Four sigue adelante. En la liga ACB Unicaja de Málaga decepciona: si consigue mantenerse en puestos de playoff que den gracias a los dioses; en la Euroliga Unicaja de Málaga triunfa y se medirá al gran CSKA de Moscú. Por otra banda, el incansable Tau de Vitoria se enfrentará al Panathinaikós. Sin duda son dos encuentros que habrá que seguir: cuatro de los mejores clubs de Europa se enfrentan para obtener la gloria.

Theo Papaloukas tiene hambre

Cruzando el charco, en USA, se disputan los Playoff de la NBA. Unos Playoff increíbles, donde cuesta decir: “Tú eres el favorito”. Miami Heat han de defender el título ante unos jovenes Chicago Bulls ansiosos por robárselo. Los Pistons no van a resignarse a ser unos segundones de nuevo. Los Raptors, con su extraordinaria filosofía de equipo, han vuelto a Playoff dispuestos a sudar sangre. Dallas Maveriks, Utah Jazz, Houston Rockets, San Antonio Spurs, Denver Nuggets, Phoenix Suns y Los Angeles Lakers, todos ellos de la conferencia Este, no están dispuestos a dejar que sus tocayos pasen de ronda.

Sin duda, en la conferencia Este de la NBA se vive una situación extraordinaria. Superestrellas de la talla de Nash, Bryant, Nowitzki, Duncan y Iverson se cruzan en unos playoff en que, como ya he dicho, es casi imposible encontrar un favorito. Si apuestan por los Suns, no se sorprendan de que LA Lakers (mejor dicho, Bryant) den una sorpresa; si apuestan por San Antonio, no olviden que su rival es Denver, que, con Iverson y Anthony, se presentan como un rivan más que digno para los Spurs. Los Jazz y los Rockets, a pesar de haber sido considerados equipos de segunda fila en los últimos años han hecho méritos para estar donde están y se presentan como serios aspirantes al título.

Como ven, es difícil hacer pronósticos, pero un servidor hace la siguiente apuesta:

-ACB: Después de un inicio de temporada pésimo, el Wintenthur Barça se ha reconstruído a sí mismo sobre sus escombros y parece dispuesto a tumbar en Playoff a cualquiera que se interponga. Por su crecimiento de moral, el Barcelona es, según mi parecer, el rival a batir en playoff.

-Euroleague: me cuesta dar un ganador. CSKA es enorme y Papaluokas tiene muchas ganas de cenar títulos; ojo con ellos. Unicaja, desengañados de los campeonatos nacionales, están dispuestos a limpiar su nombre de ganadores a toda costa. Panathinaikos, después de un año de sequía, viene dispuesto a llenar sus ríos de triunfo. TAU Vitoria, un ganador nato; van a por todas, como siempre.

-NBA: imposible dar un vencedor. Yo soy seguidor de Miami, pero ése geriátrico de jugadores lo tiene muy difícil para defender su título. Phoenix lleva tiempo intentándolo: con un equipo solidísimo, no han conseguido llegar a la final en los últimos años. ¿Será éste el año de Nash y cia? Incertidumbre.

¿Conseguirá Nash su anillo de una vez?

Eso es todo señores/as, hagan sus apuestas.