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Relato de un romance de verano
Septiembre 24, 2007, 4:22 pm
Archivado en: Futbol es pasión

por J. Tejedor

El nuevo Camp Nou ha sido presentado con motivo del 50 aniversario

Todos sabemos que el verano es una época agitada para el amor y las relaciones. Hay dos mitos latentes en ese aspecto. Como suele ocurrir, son dos argumentos antagónicos. Existe un ying, pero también un yang para las relaciones amorosas en verano. Siguiendo la lógica de los chistes malos, me tomaré la libertad de empezar por la mala versión.  

Cuentan las malas lenguas que el verano es una pésima época para las parejas: relaciones sólidas, consolidadas, fuertes y con un futuro latentemente feliz y seguro se rompen en ésta época. Hay descarados que afirman que es el exceso de tiempo de convivencia, que se ve sensiblemente aumentado, el que provoca desavenencias que desembocan en rupturas. Los más osados incluso afirman que normalmente hay terceras personas implicadas: el calor veraniego implica cuerpos más desnudos, y la piel al descubierto conlleva una mayor secreción de feromonas que se deslizan y son transportadas con mayor facilidad por el denso pero fluctuoso aire caliente.  

Y esta versión nos trae al lado opuesto del asunto. Corre otro mito que afirma que en verano fructifican con mayor asiduidad las relaciones. Suele tratarse de romances efímeros, normalmente con personas desconocidas y en numerosas ocasiones llegadas a nuestras costas catalanas con el fin de pasar un espléndido verano practicando el turismo de las tres “S”. La mayoría de estas relaciones terminan cuando el movimiento de translación de la tierra la ubica de nuevo lejos del calor del sol, vuelven las lluvias, el calor se desvanece y los veraneantes vuelven a sus países de origen. 

Si me permiten, hoy me gustaría hablarles de una de estas últimas relaciones. Calificado de libertino por algunas de mis amistades más próximas y sin complejos a la hora de romper los ridículos tabúes establecidos alrededor de la sexualidad, no se escandalicen si me excedo con los detalles en algún momento puntual en mi relato. Pueden pensar que es puro paganismo, pero les aseguro que simplemente pretendo explicar los acontecimientos tal y como los percibo desde mi humilde posición. 

La señora Arena tomó el avión rumbo a Barcelona dispuesta a pasar unos días de desconexión en la ciudad Condal. Durante su estancia, tenía planeado asistir a la fiesta que el ginecólogo Norman Foster había organizado en su estudio privado. Foster la recibió con una amplia sonrisa y enseguida le presentó al señor Agbar. “Allianz, éste es Torre”, la introdujo. La señora Allianz Arena en seguida se sintió atraída por la mirada penetrante de don Torre Agbar. Éste, asimismo, se sintió cautivado por la sonrisa de perlas blancas de Allianz. Entre risas estúpidas, conversaciones simples y copas de ponche y canapés, se fueron conociendo y su compenetración fue más allá de un primer flechazo.  

Se hizo muy tarde y el doctor Foster dio la fiesta por finalizada. Entonces don Agbar, como buen anfitrión de la ciudad, se ofreció a acompañar a la señora Arena a un hotel. Ella, en agradecimiento, le invitó a subir a su habitación a tomar la última copa. Torre accedió, y pasó lo inevitable. Allianz se rindió a los encantos de él, se fueron abrazando, besando por toda y cada una de las bigas de su estructura, hasta que el techo retráctil de Allianz se abrió y la cúpula dio paso a la cópula con la fálica estructura de Torre Agbar. Fue un romance de una noche de verano, donde el alcohol y las risas tuvieron mucho que ver, pero se encontraron con un embarazo inesperado. La señora Allianz tuvo que regresar a Alemania y el señor Agbar no podía hacerse cargo de ese embrión. 

Entonces el doctor Foster, sintiéndose responsable del asunto, llamó a su amigo F.C. Barcelona. Barça, como se le conoce familiarmente, había visto acrecentada de forma repentina su familia y buscaba una nueva casa, pues el viejo Camp Nou no bastaba para acoger a toda la familia. Tras unos meses de dubitación, finalmente se decidió a adoptar el proyecto que Foster le ofrecía. El mismo doctor se encargó de mandar las primeras ecografías al club que, entusiasmado, no tardó en presentar su proyecto en sociedad. 

En este proyecto inicial hemos podido observar básicamente que, estructuralmente, el niño saldrá a la madre. Es inevitable pensar en el Allianz Arena tras echar un primer vistazo a la maqueta. Pero con el añadido que ha heredado los colores de su padre, además del rasgo propio de contar también con el amarillo para completar el cromatismo de la senyera. Dicen los más críticos que hay demasiado blanco en el diseño de este estadio. Pero cabe no olvidar que el blanco es el color de la pureza, el color de los ángeles, el color que más hace brillar la luz y el color de la piel de Messi y, sobre todo, de Iniesta, los dos brujos que más iluminan actualmente el Templo de Magos del Barça y dos de los que más prometen brillar en los inicios de este nuevo coliseo blaugrana.  

Sinceramente, a mí el nuevo proyecto me gusta. Será impresionante contemplar a pie de estado los enormes tallos de vidrio con los colores de mi corazón. La gran iluminación mostrará al mundo entero que somos un club que brilla con luz propia y que desplegamos un juego que deslumbra a cualquiera. La grada cubierta alentará al público a acudir al estadio aunque llueva, y el techo retráctil transparente (otro elemento heredado de su germana madre) evitará nuevos choques en patatales, encuentros suspendidos por miedo a jugar al waterpolo y facilitará la conservación del césped ante el frío glacial del mes de enero y el calor sahariano del mes de agosto. 

También empiezan ya las quinielas sobre cómo debe llamarse el venidero. Muchos apuestan por ponerle el nombre de su antepasado más pretérito, Hans Gamper. Otras voces se han levantado en pro de llamarlo como a su abuelo de adopción, Nicolau Casaus. Sea como fuere, este estadio ha de culminar el rol del Barça en el mundo, más allá del fútbol: como entidad solidaria, como ejemplo de valores, como sentimiento de identidad… que podamos sentirnos orgullosos de poder afirmar con certeza que (a propósito de luces) Barça est lux mundi.


1 comentario por mucho
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Está claro que mi problema es de verano: llega el otoño y a mi esto me parece un insulto a la memoria culé y al arquitecto del Camp Nou, una especie de tracta Gaudiana que se parece más a un souvenir que no pas al noster Camp Nou, senyorial i elegant.

comentario por Alvy Singer (Con Bilingüismos sobreadquiridos)




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