Archivado en: Barça, Champions, La verdad está ahí fuera, Ligas Internacionales, Opinión
Hoy el balón rodará, por fin, observado por la orejona. ¡Y bien que rodará! Un Madrid en racha se enfrenta a un Bremen tocado, siempre duro pero por el que hoy no apostaría. Si aprecian la táctica y el juego desde banquillos, tampoco se pierdan el Porto – Liverpool, con el maestro Benítez impartiendo clases de cómo dosificarse en Europa, en frente de los portugueses, que tienen el oficio y la tradición de un Milan pero el lastre de jugar habitualmente con Os Beleneses y demás equipos de quinta fila. Lo mismo le ocurrirá al Benfica de Camacho. El murciano no llega al nivel estratégico de Benítez, pero es especialista en darle aire fresco al juego de sus equipos. Además, los pocos pilares que le quedan al Benfica dentro del campo pueden mezclar los conocimientos de Camacho con los de anteriores místers del más alto nivel: Koeman, ‘Trap’, etc. El Milan, por su parte, es envidiable. Todos saben a lo que juegan, son pacientes, expertos y tienen esa ’self-confidence’, esa autoestima que les hace capaces de ganar hasta al Sevilla.
Súper Sevilla contra ‘Cesc Pistols’
Para mí, el Sevilla es el equipo que, en los últimos meses, mejor ha jugado en todo el continente. Pese a ser doble campeón de UEFA, aún es un aspirante a todo, en Liga y Champions, y eso juega en su favor. Quiero decir que ningún grande, por prestigio, se le cerrará atrás, y en Liga nadie le tiene el miedo que se le tiene al Barça. Pero no hay que quitarle mérito al trabajo de los andaluces. Hoy dice el mejor lateral derecho de la actualidad, Daniel Alves, que no hay muchos partidos de mejor ver que el que les enfrentará a los Gunners. Le doy toda la razón: da lo mismo Keita que Poulsen, Drago que Fazio, Maresca que Renato o Duda que Capel -qué pedazo de crack va a ser éste con un poco de suerte-; y hasta Kanouté parece más desequilibrante que el mismísimo Henry.
El Arsenal es mi debilidad. Cómo me alegro de que sean líderes de la espectacular Premier -prometo un post que trate íntegramente el fútbol inglés-, por encima del férreo Chelsea, del poderoso Manchester o del calculador Liverpool. Además, los antiguos pesos pesados del equipo lo fueron abandonando, bien por interés personal, bien por decepción con la ‘ambición de Wenger’. “Chúpate esa, Freddie”, debe estar pensando el artesano frencés -Ljungberg acusó al entrenador que lo vio crecer como futbolista de no ser un ganador-. Y es que, si el Sevilla se lo debe todo a Monchi y a Caparrós -con el permiso de Juande Ramos, que ha sabido continuar la faena-, el Arsenal ha visto su mejor fútbol con Arsène Wenger: el ocaso de Wright, la madurez de Bergkamp, la explosión de Anelka y las carreras de los tres fantásticos -Pirès, Vieira y Henry- cobraron un sentido gracias al trabajo de este entrenador. El papel que les otorgó en el equipo y la confianza que les dio han hecho de los Gunners la mejor escuela de fútbol de primer nivel.
Pero hoy ya nadie creía en ellos, hasta equipos inferiores como Tottenham o West Ham les acusaban de haber bajado un peldaño su calidad, de haber perdido la grandeza por tanta crianza de jóvenes perlas. Pues de nuevo, se han tenido que callar, sobretodo gracias a un jugador: Cesc Fábregas. Qué bueno es. Buenísimo, y me parece una injusticia que ningún niño español pueda ver sus partidos cada semana y decir: éste es mi ídolo. En la Premier, Cesc lleva tres años rindiendo a un nivel altísimo, y en el pasado campeonato fue escogido -junto a Arteta, otro olvidado de Aragonés y del aficionado español- como uno de los cinco mejores jugadores del campeonato local. Este curso viene siendo algo así como el Sneijder de la Premier: es medio pero cada semana mete goles y le da la victoria a su equipo. Pero Cesc es mejor que Sneijder -excepto a balón parado-. Cuando juega con su equipo, Cesc es -me atrevo a decirlo- el mejor centrocampista del mundo a día de hoy. Con la selección es otra cosa…en fin, ese equipo no se merece que hablen de él.
Cesc Pistols, como lo conocen ya en Londres, tiene, además, una buena y joven compañía. Robin Van Persie -RVP o como dice Montes, Mr.Persianas- es un pedazo de artista, uno de esos rebeldes del fútbol que suele captar Wenger, su nuevo, joven e inexperto -pero más incisivo- Bergkamp. Kanu también tiene heredero, el trabajador Emmanuel Adebayor; y con Pires, más de lo mismo. Rosicky es ahora el que da los pases y el que pone la elegancia. Ljungberg quizás se ha ido porque el bieloruso Hleb corría más que él y daba más miedo al rival. En defensa, Adams, Campbell y compañía dejaron el listón bien alto, pero Sagna, Senderos, Touré, Eboué o Gallas dan mucha seguridad. Por lo demás, nadie defiende tan bien como Vieira en la medular, nadie define como Ian Wright ni nadie domina el juego como ‘Titi’ Henry; pero Cesc tiene el dorsal y los galones del primero, el carácter ganador del segundo y ya hasta celebra los goles como el actual crack azulgrana. Sin duda, mañana nos espera un partidazo en Londres.
Y Barça – Lyon, qué espectáculo
Al Barça le esperan dos partidazos esta semana. Es decir, en siete días podemos estar igual que hoy -con críticas por todas partes pero algo de esperanza-, hundidos o bien por las nubes. El primero es el debut en la máxima competición europea ante el gran campeón francés, el Olympique de Lyon. Analizaré primero a los franceses, que de los azulgranas hay tanto que hablar que me perdería. El Lyon volverá a ganar la liga, digo yo. Sí, sí, aunque empezara mal, ya está muy arriba y no tardará en irse de sus perseguidores en la Ligue 1.
Año tras año, el Lyon pierde efectivos, pero nunca ve mermado su juego. Edmílson, Essien, Diarra, Carew, Malouda y Abidal han llegado a ser piezas clave y ya no están, pero el equipo se recupera. El inicio de este curso dio el primer susto al Olympique, que veía como su banda izquierda se había debilitado enormemente -Grosso no es ni será una décima parte de lo que Abidal ha llegado a ser, y Malouda tampoco tiene sustituto en Keita, almenos de momento-. Además, Baros nunca acabó de explotar y el juego de los franceses dependía en demasía de un centro del campo con tres clones: Juninho, Kallstrom, Bodmer y Toulalan. Los cuatro la tocan y distribuyen, y sólo tienen mínimas diferencias en el juego a balón parado, donde Toulalan no está al nivel de los otros demás y en defensa, donde pasa lo contrario. La solución fue algo nuevo que pocos se esperaban. Jóvenes todavía, muy jóvenes, explotaban Karim Benzema y Hatem Ben Arfa. Estos dos jóvenes delanteros le han dado un lavado de cara al ataque de los galos y ya levantan pasiones. Benzema es un tanque demasiado inteligente, algo así como un Trezeguet más potente. Sólo es cuestión de tiempo que le supere en muchas facetas del juego. Ben Arfa es más bien un jugón, un tipo que arrastra a defensas y arriesga en ataque, esperemos que no pierda ese descaro.
El Barcelona no está tan mal como dicen, pero tiene un problema muy difícil de superar desde la final de París. El problema es que todo el mundo lo toma como modelo, lo ve como el equipo perfecto. La prensa, el entorno y el aficionado, por tanto, presionan para que sea así; pero el Barcelona, como todos los equipos de la historia, no es la escuadra perfecta. Y esa es la base de todos los detalles criticables del Barça, el resto es puta especulación, como todo el texto que sigue a esta línea.
Me explico -y el Lyon me va muy bien para explicar esto-: los azulgranas tienen defectos, como todos. El comienzo de la temporada del Barça ha sido, de hecho, como lo vivieron en Lyon. El primer obstáculo en cada partido es el autobús que ponen los rivales en el área. Contra Osasuna vi un hecho histórico, raro como un perro verde: era Pandiani, que defendía. Al Lyon le pasó lo mismo pero le perdieron el respeto demasiado rápido. Con el Barça eso no pasará porque siempre hay grandes nombres sobre el campo. La solución del Lyon, los jóvenes: ¡qué casualidad! Benzema y Ben Arfa; Giovani y Bojan. Cosas de la vida, aunque no creo que se les deba forzar tanto a los canteranos culés como se ha hecho con los franceses, que cuentan con más años de experiencia.
Qué más, que más…por ejemplo, el problema del que hablaba en la medular del Olympique. Cuatro cromos iguales, me suena mucho. Deco la toca, Xavi la toca, Iniesta la toca, Touré la toca. Vale, el africano es distinto, más lento, más alto, a ratos más defensivo y con un cañón. Pero son un estilo de jugador parecido, con lo que es fácil confundir papeles. ¿Quién debe construir el ataque? A veces parece que todos esperen que lo haga otro. Tenemos el centro del campo con más calidad del mundo, pero nadie conoce su papel. En el Sevilla, Poulsen y Keita la roban, Duda las pone, Navas y Alves salen disparados por las bandas y Maresca y Renato entran desde la segunda línea. Cada uno tiene un rol específico -y espíritu de sacrificio, que algunos, aunque pocos, del Barcelona se lo dejan en casa-. En el Arsenal, Gilberto las roba, Rosicky reparte, Hleb corre y Cesc lidera y entra a definir. Incluso el Madrid adquiere un orden. Diarra, quieto en el círculo central, la roba y la suelta; Robinho desequilibra; Drenthe se desgasta; Sneijder reparte y clava las faltas y Guti da el último pase.
También me servirá comparar con los gunners. Mientras buscaba información sobre el Arsenal, he visto que varios blogs de supporters de los de Wegner coincidían en la clave del buen juego de su equipo. La marcha de Henry. En realidad, el Arsenal lleva ya unos seis meses sin Henry, y los jugadores demuestran que nadie es imprescindible en este mundo. Lo que argumentan los aficionados es que, poco a poco, el resto de jugadores han perdido ese vicio de jugar para el crack. Cesc ya dijo en una entrevista que, al principio, siempre buscaba a ‘Titi’ para darle el pase, y que él mismo le enseñó a quitarse esa manía. Hleb, por el esquema de juego del Arsenal a veces se topaba con un Henry caído a la banda que le obligaba a marcharse al centro, de modo que aprendió a cambiar de opción sobre la marcha. Ahora, sin él, Cesc la pasa a quien mejor colocado está, porque el crack es él, y Hleb está acostumbrado a variar de jugada constantemente, ya no busca sólo la banda. En el Barça, sin embargo, ¿quién es el crack? Yo digo que hoy, el que marca el esquema de juego culé es Ronaldinho. Sin él, el ataque de tres, encajonados, cambiaría con casi total seguridad, y todos se buscarían un modo de evolucionar otras facetas del juego. No digo que se tenga que vender a Ronaldinho, porque es el jugador más decisivo del Camp Nou, pero si las cosas se tuercen, habría que hacer una reflexión. Quizás toque cambiar de estilo, y el problema que hay ahí es que, si se fuera Ronaldinho, muy probablemente los mismos jugadores harían recaer el peso del juego en otro atacante, llámese Deco, Eto’o, Messi o Henry. ¿Qué hacer? No lo sé ni entraré a discutirlo, aunque lo mejor sería aprender a vivir con ello y usarlo en nuestro favor, que también se puede.
Cambio de tema. Alain Perrin parecía, como Rijkaard, un entrenador con ideas ofensivas y sentido común, pero pronto le empezaron a cuestionar su incapacidad para resolver problemas de estrategia. Al holandés, al que supuestamente Laporta ha dado un ultimátum, le ocurre lo mismo por muchos motivos: es difícil resolver estrategias de ataque ante defensas de ocho, tiene demasiados cracks, mucha presión mediática, etc. Al final, Perrin se salió con la suya a base de confianza. El Lyon afrontó un par de partidos complicados y los ganó; y ahora, de momento, todo es coser y cantar. Así va el fútbol, a rachas. El Barça no será una excepción y los resultados se habrán vuelto óptimos en caso de ganar dos encuentros dificilísimos como el de Champions y el del sábado ante el gran Sevilla -la clave es trabajar la defensa y contra los grandes, el ataque saldrá solo-.
Ya acabo, estos problemas no son significativos, no pierden partidos. La desgana y la falta de trabajo sí lo hacen, pero sobretodo se ha de achacar a la presión de ser ‘el equipo perfecto’ y al modo de encarar los partidos de los rivales, que llevan tres años estudiando cómo parar al F.C.Barcelona y ya saben hacerlo. Dos empates a cero son lamentables, sí, pero eso mismo no puede suponer el fin de un Barça triunfal, y espero que en Champions se empiece a demostrar. Mientras tanto, ¡que siga el espectáculo!
No Comments Yet por mucho
Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>