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Bienvenido Mr. Marshall
Abril 6, 2007, 10:07 pm
Archivado en: A ojo de buen cubero, Opinión, Selecciones

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 Por A. Cubero

Hace pocas semanas, Louis Van Gaal, el que fuera entrenador del F.C.Barcelona y que actualmente comanda el AZ Alkmaar de Holanda, afirmó en una diario de la Ciudad Condal que “estaría dispuesto a entrenar a la Selección española“. Suena a broma y así lo consideraron los medios de la capital, que tildaron de desvarío la supuesta “oferta” del entrenador holandés.

Pero en realidad, tal idea no es nueva, ya que hace años que surgió una corriente de opinión favorable a tal propuesta. La mayoría de afines a la pureza de la Roja lo consideraron una herejía, algo impensable. La autarquía española, en ese sentido, parece que continúa vigente en los sectores más inmovilistas del panorama futbolístico nacional.

¿Realmente es tan insensato el valorar la presencia de un entrenador extranjero al timón del equipo nacional? Mi opinión es clara al respecto. La Federación debería estudiar la incorporación de un profesional alóctono con toda prioridad. ¿Por qué? Pues por varias razones sencillas que ahora expondré.

En primer lugar, Luis Aragonés no es el entrenador idóneo para este puesto. La destitución del Sabio de Hortaleza parecía inminente, y ahora se está intentando mantener al enfermo con vida a toda costa, cuando las probabilidades de coma cerebral parecen más que probables. La imagen del equipo en esta fase previa está siendo desastrosa, sin esquema, táctica definida y un sistema de juego claro; los partidos se desarrollan por impulsos, sin saber exactamente si España juega con extremos, con tocadores (Iniestas) o con destructores (Albeldas); a la ausencia de figuras que ya comenté en un artículo anterior se une la de falta de un patrón de juego, una mentalidad de equipo (problema endémico de esta selección) y falta de experiencia, ya que se está produciendo un relevo generacional. Luis se encuentra anclado en un fútbol ya obsoleto, en un contexto en el que se está imponiendo una nueva generación de entrenadores mucho más profesionalizados, al estilo Mourinho, Benítez, Rijkaard o Sanchez Flores. Aragonés, comparado con estos últimos, es un entrenador de Segunda Territorial, el modelo de entrenador “furbo es furbo“.

Otro aspecto importante es el ejemplo “Bilbao”. Ningún equipo con aspiraciones puede quedarse atrapado en la autarquía futbolística si ésta no da los frutos esperados. El equipo vasco no puede aspirar a ganar la Liga actualmente, ya que se encuentra en inferioridad de condiciones respecto a sus rivales. Depende de la posible llegada de una buena generación de futbolistas, pero con la llegada de los magnates catch-all como Abramovich, cualquier estrella fugaz puede desaparecer a las primeras de cambio, como ocurrió con Del Horno o Xavi Alonso en la Real Sociedad. La posibilidad de poder acceder al mercado internacional no es garantía de resultados (el ejemplo donostiarra es el más claro), pero si se sabe elegir con criterio, es un factor positivo.

En tercer lugar, un argumento importante para la llegada de un técnico extranjero es la inexistencia en el mercado actual de un entrenador nacional con verdaderas posibilidades de comandar la selección con éxito. Quique Sanchez Flores o Caparrós podrían cumplir esta función, pero es poco probable que abandonen el dinamismo de la competición de clubes. El resto de futuribles suenan a más de lo mismo: el eterno Fernando Vázquez es un trotamundo que pocas veces consigue pasar más de dos temporadas en un mismo equipo, pese a ser un excelente técnico; Juande Ramos está en un gran momento, pero gran parte de su éxito debería atribuirse a su director deportivo, Monchi, un cazatalentos sin igual; y otro fijo en las quinielas es Vicente Del Bosque, que en mi opinión se trata de un modelo bastante similar al de Argonés.

El último punto es la necesidad de contar con un técnico que no se deje influenciar por los “grupos de opinión” españoles. Uno de los principales problemas alrededor de la selección es la existencia de medios de comunicación, periodistas, tertulianos, y sucedáneos que gracias a una presión mediática continua han acabado por influenciar alineaciones, convocatorias y decisiones técnicas y tácticas. En muchas ocasiones se ha utilizado sistemas inapropiados, pero que era lo que la “opinión pública española” demandaba. Y es así como Raúl sigue jugando como titular cuando se encuentra en el final de su fútbol, eclipsando la evolución de otros talentos; que Iniesta haya tardado tanto tiempo en ser un fijo, cuando ya hacía dos años que se había erigido en uno de los principales activos de talento del país; y porqué se ha jugado en muchos encuentros con los eternos extremos Joaquín y Vicente, pese a que no se encontraran en su mejor momento o el partido necesitara de otro sistema táctico.

España necesita, pues, un seleccionador capaz de aportar ideas y conceptos nuevos, superar los inmovilismos y convocatorias diseñadas por la prensa, tomar decisiones que quizás sean traumáticas pero acertadas (Raúl, Marchena, Míchel Salgado y otros ya no son fijos, y en muchos partidos quizás no deberían ni siquiera convocarse), y crear por fin un espíritu ganador en un equipo que cada vez que debe enfrentarse a la hora de la verdad siente como le tiemblan las piernas. Nuestros jugadores no son ganadores porqué no tienen técnicos ganadores en grandes competiciones internacionales, y esto, en el mundo del fútbol, es clave. “Un equipo es el reflejo de su entrenador“, y hoy por hoy, andamos por el mundo con un entrenador de equipo de barrio. Para superar nuestros miedos y fustraciones, primero debemos avanzar en nuestro principal temor: el cambio hacia lo desconocido, lo que no es propio, lo que va más allá de los Pirineos. Y primero deberemos hacerlo con el comandante del barco. Porqué pensándolo bien, peor que ahora no lo podemos hacer, así que ¿por qué no?


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No puedo más que felicitar al compañero Cubero por el acertadísimo análisis realizado con su muy buen ojo ante un hipotético relevo en el banquillo del combinado nacional. Estoy de acuerdo con cada uno de los puntos que argumenta Álex y si no fuera por la riqueza del vocabulario empleado y la clara macroestructura textual (la nitidez de las cuales ve imposible conseguir en la mayoría de sus textos quien firma este comentario)podría afirmar que el autor de esta exposición no es Cubero sino un servidor.

La Selección es quizás el único combinado nacional cuyo estado no apoya en su totalidad. Así como en el resto de países del mundo, cuando llega una competición internacional, se paraliza la vida social para que todos los ciudadanos se bolquen en animar a su equipo nacional, aquí en España es en apenas dos o tres comunidades autónomas que se sigue a la selección con fervor. Eso hace que el ridículo perpetuo de la selección en mundiales y eurocopas provoque una carcajada de malícia en casi la mitad del territorio. La Roja sólo llena estadios en Madrid y Valencia (y quizás en Andalucía conseguiría reunir a más de 40.000 personas). Por eso en comunidades como la catalana, la vascuence o la gallega (por citar los ejemplos más claros) se ve con buenos ojos que futbolistas como Raúl, Salgado o Marchena (por citar los mismos ejemplos que Álex) jueguen en lugar de otros que quizás lo merecen más, pero al no ir convocados con la Selección desaparece la posibilidad de regresar lesionados (veamos qué hace el Valencia ante el Chelsea sin Morientes) y estar al cien por cien para jugar con sus clubes, que es lo que realmente importa a los aficionados españoles.

Por lo que respeta a los técnicos autóctonos que suenan o han sonado para el banquillo del combinado nacional, estoy en completa sintonía con Álex: ninguno de los candidatos mencionados por él me parece adecuado, empezando por Del Bosque, quien bajo mi criterio goza de una fama desproporcionada puesto que tras ser injustamente despedido en el Madrid fracasó estrepitosamente en el Besiktas y no ha sido capaz de regresar a los banquillos (quizás por miedo a que quede patente que no es un buen entrenador, sino que supo estar en el lugar adecuado en el momento adecuado). Sólo un apunte: Rafa Benítez sí sería un gran entrenador para la Roja. Sin embargo, su situación privilegiada en un club de vanguardia en el fútbol europeo como es el Liverpool hacen impensable que hoy por hoy pueda acceder al cargo de seleccionador nacional (nos remontamos a lo que en el párrafo anterior podría haber definido con un claro y conciso aunque grosero “a los españoles la selección se la sopla”).

Así que hoy por hoy la única vía de la selección para encontrar un técnico capaz de salvarla es buscarlo en el extranjero. Ahí va mi propuesta: Radomir Antic. Es un técnico que, al igual que Benítez, se sirve de dibujos tácticos claros y bien definidos, sencillos, que a los jugadores les sea fácil adaptarse. Con este fútbol fácil pero efectivo y un buen trabajo por parte de la plantilla, Benítez ganó dos ligas y una UEFA con el Valencia y Antic logró el doblete con el Atleti, salvó al Oviedo, volvió a salvar al Atleti y consiguió que el Barça pasara del 15º al 6º lugar en 15 jornadas. Además, es un entrenador que conoce a la perfección la liga y el futbol españoles, pero al ser alótono no se vería afectado por la presión que ejercen ciertos clubes y otros organismos para, condicionar las alineaciones de La Furia Roja (¿por qué Raúl, tras ser suplente en el partido que España ganó 4-0 a Ucrania con un futbol brillante, disputó el resto del Mundial como titular?).

Así pues, esa es mi conclusión: la solución es Antic. Por sus conocimientos tácticos y futbolísticos, por su familiarización con la liga y el futbol españoles y por poder estar al margen de la presión institucional. La solución es Antic, pero no lo digan muy fuerte porque a mí, como buen habitante de una comunidad colindante con españa, la selección me la sopla… y sería irónico, es más, tendría mucha guasa que fuera alguien con mis ideales quien diera con la solución a SU problema.

Comment por J. Tejedor




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